El Galaxy Fold es la resurrección de una idea que nació con el legendario Nokia Communicator

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En agosto de 1996 Nokia era dueña y señora del mundo de la movilidad. La empresa era un gigante que combinaba la actual exclusividad de Apple y la popularidad de Android. Su dominio del mercado era notable, pero se lo ganó a pulso porque invertía en nuevos conceptos con frecuencia.

Uno de aquellos conceptos fue el sorprendente Nokia 9000 Communicator, el primero de una saga de dispositivos legendarios que contaban con una pantalla exterior, una interior, y dos teclados físicos. Eran teléfonos plegables que a buen seguro han servido de inspiración para el recién presentado Samsung Galaxy Fold.

Los primeros smartphones reales (o casi)

Aquel móvil de 1996 era casi más portátil que teléfono: contaba con un procesador Intel 80386EX a 24 MHz, 4 MB de RAM y 4 MB de ROM, pero sobre todo sorprendía por aquella combinación de dos pantallas.

HP 100LX

En primer lugar la externa, una STN monocroma retroiluminada de 50×38 que debajo contaba con su teclado físico de móvil convencional. En segundo y más importante, la impresionante pantalla STN monocroma de 640×200 píxeles con 4 escalas de grises que además se combinaba con un teclado QWERTY.

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Para muchos Nokia inauguró la era “smartphone”, o al menos con aquella primera generación de dispositivos, con ese Communicator original. Fabricantes como HP habían explorado antes la idea con modelos como el HP 20LX Palmtop PC (1994) o el HP OmniGo 700LX (marzo de 1996), pero el acercamiento de HP era más a un portátil que un móvil, y Nokia logró refinar la idea y hacerla buena en aquel móvil plegable.

Nokia 9210 Communicator

El éxito del concepto llevó a Nokia a lanzar diversas iteraciones de producto. En 1998 apareció el Nokia 9110 Communicator, pero sería el Nokia 9210 Communicator del año 2001 el que planteaba una verdadera revolución con su pantalla interna a color, su procesador ARM920T y sobre todo su sistema operativo Symbian OS 6.0.

Más tarde aparecerían el Nokia 9500 Communicator (2004) y, por último, el Nokia E90 Communicator de 2007, que fue el broche de oro de una familia legendaria y que como el resto de dispositivos de Nokia (y el resto de fabricantes) acabarían siendo aplastados por una revolución llamada iPhone aquel mismo año.

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Así era el “Galaxy Fold de 2007”

Aquel dispositivo contaba con una CPU Texas Instruments OMAP 2420 a 332 MHz, Symbian OS 9.2, 128 MB de RAM; 256 MB de ROM y dos pantallas TFT transflectivas singulares: la interna, de 3,9 pulgadas (800×352), y la externa de 2 pulgadas (240×320).

Aquel dispositivo no solo destacaba por aquella combinación de pantallas, sino sobre todo por su teclado QWERTY, para muchos la mejor implementación de un teclado físico en un smartphone que como mucho solo la mejor Blackberry pudo igualar. Su batería de 1.500 mAh era un prodigio para la época, y contaba con soporte 3G, HSDPA, WiFi, puerto de infrarrojos, Bluetooth, y GPS.

Lo tenía todo en hardware, pero su sistema operativo tampoco era manco: Symbian tenía sus pegas, pero todavía daba guerra en aquella época y permitía editar documentos de Office e incluso mandar faxes en una época en la que mandar faxes seguía siendo importante.

Los usuarios contaban con 128 MB de memoria accesible, pero podían ampliar esa capacidad hasta los 2 GB, una cifra casi absurda en aquella época, Su cámara de 3,15 Mpíxeles era también destacable, pero lo importante del dispositivo no era eso.

Lo importante era la forma en la que Nokia había logrado combinar el teléfono tradicional con ese superteléfono que planteaba al abrir su pantalla desplegable. El software, el hardware y la construcción eran notables, y de hecho hasta su peso de tan solo 210 gramos era muy asumible.

Es por tanto un buen recordatorio de cómo lo viejo puede volver a ser nuevo. El Galaxy Fold es asombroso, pero en cierta forma no es más que una nueva iteración de una idea que ya comenzaba a fraguarse 25 años antes con aquellos dispositivos de HP, y que Nokia hizo buena hace dos décadas.

A falta de poder comprobar cómo se porta ese Galaxy Fold, hay una cosa clara: el Communicator ya tenía dos pantallas, ya tenía diseño plegable, y ya tenía un software que permitía que aquel conjunto tuviera sentido. Nada mal para un producto de 2007.

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El Galaxy Fold es la resurrección de una idea que nació con el legendario Nokia Communicator

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Xataka

por
Javier Pastor

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