Con la transición de Harry y Meghan, ¿Decidió la corona británica priorizar la felicidad?

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Los duques de Sussex, Harry y Meghan, padres de Archie, renunciaron a la vida pública con la anuencia de la reina Isabel II. (REUTERS/Toby Melville) (Toby Melville/)La crisis de la familia real británica, forzada por la decisión de los duques de Sussex, Harry y Meghan, de abandonar su participación como miembros plenos, tomo a muchos por sorpresa, pero no a Isabel II. Ya en su juventud el príncipe había considerado la opción de retirarse para tener “una vida común” y fue la reina quien inspiró su decisión de no hacerlo, según él reconoció en una entrevista de 2017. Luego de meses complicados por los problemas del príncipe Felipe (quien tuvo mala salud y causó un violento accidente de tránsito) y los escándalos del príncipe Andrés (vinculado al caso de Jeffrey Epstein), Isabel II debió enfrentar esta conmoción. Y lo hizo de una manera novedosa.Aunque han sido comparados con el rey Eduardo VIII y Wallis Simpson, la estadounidense dos veces divorciada por la cual el monarca abdicó en 1936, Harry y Meghan Markle no parecen tener por delante el mismo futuro de rechazo que vivieron entonces los duques de Windsor.“Una institución centenaria sobrevive no sólo mediante el peso acumulado de la tradición, sino también por su capacidad de hacer ajustes drásticos en su trayectoria cuando finalmente comprende que debe hacerlo”, analizó The Guardian en un editorial.Y pocos tienen la experiencia que Isabel II ha acumulado en desafíos a la tradición y cambios de trayectoria.La reina Isabel II eligió preservar la tradición en el largo plazo haciendo una modificación en el presente, según los análisis del caso de Harry y Meghan.“Ella es, irónicamente, la que se halla mejor ubicada para tener una perspectiva de largo plazo sobre su familia y, a la vez, la institución que representa”, recordó The Lily. La abdicación de su tío catapultó a la entonces princesa Isabel, quien sucedió a su padre, Jorge VI. Pero también asoció de manera indisoluble el deber con la amargura. Y eso, aparentemente, no tuvo resultados que merezcan el sacrificio de su nieto, Harry.“Sólo la reina conoce las presiones que sufrieron sus padres, el nuevo rey Jorge VI y la reina Elizabeth, y el encono que la abdicación infundió en sus familiares”, siguió el texto de Autumn Brewington para el vertical de The Washington Post. “El énfasis subsecuente que la familia puso en el deber le hizo jurar en su cumpleaños 21 que su vida, ‘larga o corta’, estaría ‘dedicada’ al servicio real”. No sabía entonces que poco después cuestionaría ese mandato: su hermana, la princesa Margaret, debió terminar su relación con un divorciado, Peter Townsend, lo cual le causó una profunda desdicha. Esta vez, sin embargo, la imposibilidad de congeniar la vida privada con las responsabilidades de la corona no se resolvió según los deseos del palacio. Isabel II parece haber privilegiado la felicidad del príncipe Harry, aun a costa de perder a “los miembros de la familia real más atractivos para la generación más joven, cuando el largo reinado de su respetada titular se acerca a su final”, según sintetizó The Guardian. La reina, de 93 años, lleva 68 como cabeza de Estado.Isabel II fue testigo del sufrimiento de su hermana, la princesa Margaret, quien fue obligada a romper su relación con Peter Townsend para conservar su papel en la familia real (Evening News/Shutterstock) (Evening News/Shutterstock/)A diferencia de los duques de Windsor, los de Sussex viven en otra época, e Isabel II se mostró consciente de ello. Su “reconocimiento del intenso escrutinio que sufrieron” y “sus manifestaciones de orgullo por Meghan” han sido reacciones muy distintas a las de su familia, de las cuales ella fue testigo, cuando abdicó su tío.No obstante, las conversaciones “constructivas” entre la reina, su heredero (el príncipe Carlos), el siguiente en la línea de sucesión (el príncipe William) y Harry, tampoco lograron lo que los duques de Sussex querían. Pero al cabo de 10 días de crisis bajo la mirada del mundo, Harry aceptó los términos. “Nuestra esperanza era seguir sirviendo a la reina, el Commonwealth y mis responsabilidades militares sin financiación pública. Desafortunadamente eso no fue posible”, dijo el príncipe en su discurso durante una comida organizada por su fundación benéfica Sentebale. Sin embargo, la realeza siempre ha trabajado a tiempo completo y con sostén de los contribuyentes. Nadie nunca dividió sus vidas en papeles públicos y privados: o eran miembros plenos o se apartaban.Isabel II parece haber privilegiado la felicidad del príncipe Harry, aun a costa de perder a “los miembros de la familia real más atractivos para la generación más joven”, según sintetizó The Guardian. (Shutterstock) (Shutterstock/)“La decisión que tomé junto a mi esposa no fue algo hecho a la ligera. Hubo muchos meses de conversaciones”, agregó Harry. “Realmente no había otra opción”. Pero con Meghan encontró “el amor y la felicidad” que esperó “toda la vida”.Isabel II parece haber ponderado eso también: “Aunque hubiéramos preferido que se mantuvieran como miembros plenos de la familia real, respetamos y comprendemos su deseo de llevar una vida más independiente como familia, a la vez que seguirán siendo una valiosa parte de la mía”, dijo en un comunicado.MÁS SOBRE ESTE TEMA:El gesto público de la reina Isabel II luego de lograr el Megxit con Harry y Meghan MarkleEl príncipe Harry habló por primera vez tras abandonar la realeza británica: “Quiero que escuchen la verdad de mi boca”

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