CRISPR supera su primera gran prueba contra el cáncer y se convierte en la gran esperanza para reforzar las terapias inmunológicas

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Por activa y por pasiva. Durante los últimos años, no nos hemos cansado de repetir que CRISPR era una absoluta revolución tecnológica que abría las puertas a cosas que hace menos de una década eran inconcebibles en genética y biomedicina. El ejemplo más paradigmático quizás sea el cáncer. Sobre el papel, el “bisturí genético” podía usarse para ayudar al sistema inmune del paciente a atacar a las células cancerígenas llevando un (gigantesco) paso más allá los buenos resultados que las terapias con células T llevan años ofreciendo.

Sin embargo, la verdad es que todo era un gran misterio. Nadie sabía si las aplicaciones de CRISPR-Cas9 serían toleradas o podía generar problemas serios; nadie sabía si las células editadas con estas tecnologías sobrevivirían en el cuerpo humano o tenderían a desaparecer. La noticia es que ya tenemos una respuesta: una respuesta provisional, preliminar y limitada, pero seguramente sea la mejor respuesta de la semana.

Un pequeño paso para CRISPR, pero…

NCI

Y es que cuando hace unos meses se empezó a hablar sobre esto, todos los expertos llamaron a la calma. Pero los datos de la primera prueba norteamericana de edición genética CRISPR en pacientes con cáncer avanzado muestra que los pacientes no experimentaron efectos secundarios negativos y que las células T modificadas persistieron en sus cuerpos durante meses. La investigación está en fase 1, pero todo sugiere que la edición genética es un enfoque seguro y factible: CRISPR parece ser una herramienta muy potente para mejorar la capacidad natural de las células inmunitarias humanas para combatir el cáncer.

En Xataka

Uno de los mayores expertos en genética nos explica el salto revolucionario que ha supuesto CRISPR: Insert Coin con Lluis Montoliu

Edward A. Stadtmauer y su equipo han seleccionado a tres pacientes de 60 años con cánceres avanzados que no habían respondido a los tratamientos estándar. En primer lugar, extrajeron linfocitos T de la sangre de los pacientes y utilizaron CRISPR para fortalecer su capacidad de respuesta inmunitaria. A continuación, usando un virus, los investigadores “enseñaron” a las células T a atacar una proteína típica en las células cancerosas, la NY-ESO-1. Para acabar, infundieron nuevamente las células en los pacientes y monitorizaron su eficacia.

La buena noticia, como decía, es que no se produjeron efectos secundarios relacionados con la toxicidad y las células T modificadas siguieron en el cuerpo de los pacientes hasta 9 meses después del tratamiento. La mala noticia es que aún queda mucho por investigar. Cuando hablo de respuesta “provisional, preliminar y limitada” es porque, al tratarse de un ensayo en Fase 1, “la gran pregunta que queda sin respuesta en este estudio es si las células T modificadas genéticamente son efectivas contra el cáncer avanzado”.

Eso tendrá que esperar a futuras pruebas. No obstante, lo que sí parece claro es que “estos hallazgos ofrecen al campo de la ingeniería celular una guía para la producción segura y para la administración no inmunogénica de células somáticas genéticamente modificadas”. Es decir, sienta las bases tecnológicas para que CRISPR empiece, definitivamente, a salir de los laboratorios y a llegar a las clínicas de todo el mundo.

– La noticia

CRISPR supera su primera gran prueba contra el cáncer y se convierte en la gran esperanza para reforzar las terapias inmunológicas

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Javier Jiménez

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